El MPF partició del “II Congreso Argentino de Prácticas y Experiencias de Justicia Restaurativa y del I Foro Iberoamericano de Justicia Juvenil Restaurativa”, encuentro que reunió a profesionales de distintas jurisdicciones del país y de la región, con el objetivo de compartir miradas, prácticas y abordajes en torno a la gestión de los conflictos penales desde una perspectiva restaurativa.
La participación se llevó adelante a través de la Oficina de Solución Alternativa de Conflictos de la localidad de El Hoyo, perteneciente al Ministerio Público Fiscal , jurisdicción Lago Puelo.
En este marco, la Dra. Samanta Claro Desiderio presentó una ponencia sobre “Fortalecimiento del tejido social para construir Paz”, donde compartió experiencias y prácticas desarrolladas en el territorio del noroeste de Chubut. Asimismo, la Dra. Adriana Cecilia Calfupan formó parte del encuentro en calidad de asistente y colaboradora.
El congreso y el foro se desarrollaron del 16 al 18 de marzo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con sede en el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal y en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), contando con la participación de referentes institucionales, operadores judiciales y especialistas nacionales e internacionales.
Un eje central fue el abordaje de la justicia juvenil restaurativa, temática de especial relevancia en el contexto actual de revisión y proyección de prácticas, ante la nueva normativa penal juvenil. Los intercambios permitieron reflexionar sobre dispositivos, prácticas y enfoques orientados a construir respuestas más integrales, donde la responsabilidad, el acompañamiento y la posibilidad de reparación ocupen un lugar central en los procesos que involucran a adolescentes.
Como expresó la Dra. Samanta Claro Desiderio en el cierre de su ponencia: “En mi opinión el paradigma restaurativo resulta evolutivo, atento a que advierte la complejidad en la que se desarrollan los conflictos que acompaño, porque nos permite integrar, aceptar la diversidad, reconocer a todas las partes como legítimas del proceso de reparación del tejido social y acompañar en la construcción de una convivencia pacífica.
En definitiva, el trabajo que realizamos no encuentra su límite en la intervención en un expediente penal, sino que despliega una tarea más amplia de construcción de ciudadanía. Cada proceso restaurativo transitado, representa una experiencia concreta donde la responsabilidad, la reparación y el diálogo se vuelven prácticas vividas, donde, en mi opinión, se expresa su potencial transformador.
Creo profundamente que, en cada proceso restaurativo, donde el conflicto se transforma en diálogo y el reconocimiento reemplaza al enfrentamiento, se siembra en lo cotidiano una semilla silenciosa de paz social, sostenida por la responsabilidad compartida.”
La participación de la Oficina de Solución Alternativa de Conflictos en este tipo de instancias reafirma el compromiso con una justicia más humana y cercana, en constante diálogo con los desafíos actuales y las transformaciones necesarias.
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