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Estreno de El Turbio en El Turbio

El documental realizado por Bruno Ruiz, egresado de la licenciatura en Diseño Artístico Audiovisual, fue estrenado en la escuela del recóndito paraje andino-patagónico.

En una jornada histórica, cargada de emoción y simbolismo, los pobladores de El Turbio pudieron asistir al estreno de la película de la que son protagonistas, y en «su casa», la ex escuela nº186. La directora de la carrera, Mónica Muñóz y la docente-investigadora Nuria Vilalta, viajaron 50 minutos en lancha y caminaron 6 kilómetros para ser testigos del evento. En la nota, reproducimos sus impresiones.

A la convocatoria asistieron a caballo o a pie, recorriendo algunos pobladores hasta cuatro horas del amplio valle, cruzando ríos y senderos de montaña. Volvieron a reunirse luego de siete años desde que el establecimiento educativo fuera cerrado y se perdiera el lugar natural de reunión.

La escuela se transformó en un cine, donde se vivieron escenas de mucha emotividad, lágrimas y abrazos al ver que «su historia, su lugar» se convertía en película, en un registro documental histórico que ahora recorrerá el mundo.

Al evento asistió el gobernador Ignacio Torres junto a autoridades provinciales, y de los municipios de Lago Puelo y El Hoyo, además de los representantes de las instituciones que apoyaron e hicieron posible este proyecto: Parques Nacionales, Secretaría de Bosques y Ministerio de Educación del Chubut.

El equipo de Desemboque Audiovisual cerró su compromiso con los pobladores, de hacer oír su voz y visibilizar sus problemáticas, siempre desde la sensibilidad humana y de la íntima relación que se construyó.

Bruno Ruiz, Licenciado en Diseño Artístico Audiovisual que se desempeñó como Realizador Integral en el documental, expresó: «Nos vamos llenos de abrazos. De apretones de manos fuertes, que nos esperan siempre que queramos volver con las puertas abiertas, como aquél primer día que llegamos con la cámara. Gracias pobladores, gracias amigos.»

Mónica Muñoz, directora de la Licenciatura en Diseño Artístico Audiovisual

En el vasto paisaje del cine documental, a veces nos encontramos con obras que trascienden la pantalla para capturar la esencia misma de la humanidad. El Turbio es uno de esos ejemplos poderosos que no solo nos invita a reflexionar, sino que nos sumerge en un mundo remoto y a menudo olvidado, revelando la lucha y la resiliencia de aquellos que viven alejados/as de la sociedad moderna.

El documental no solo nos captura desde su realización, sino que también acaricia el alma con su narrativa conmovedora. Desde los primeros minutos, la historia nos envuelve en la belleza cruda de la vida rural, donde cada cuadro es una pintura en movimiento, pintada con los colores cambiantes del paisaje y las emociones de la mano de los pobladores que vamos conociendo secuencia a secuencia.  La historia que despliega  El Turbio es tan desgarradora como inspiradora. A través de entrevistas íntimas y observaciones cuidadosas, somos testigos de las luchas diarias de los pobladores de estas zonas aisladas. Sus historias son como hilos entrelazados en un tapiz de lucha, esperanza y resistencia.  «El Turbio» nos enfrenta a realidades que a menudo preferimos ignorar.

Lo que realmente eleva a «El Turbio» por encima de otros documentales es su realización impecable. Cada toma, cada encuadre está diseñado para capturar la esencia de la vida rural y la lucha de sus habitantes, agregando capas de emoción y significado a cada escena,  el documental nos recuerda que la verdadera belleza y fuerza a menudo se encuentran en los lugares más inesperados. 

Nuria Vilalta (IIDYPCA-UNRN/CONICET)

Desde la mirada de quien tuvo la fortuna de asistir a la proyección en el reservado lugar donde el documental transcurre, quiero destacar la importancia y relevancia de que documentales como  «El Turbio» sigan realizándose y proyectándose en este territorio de la Patagonia.  Esta película se destaca por el respeto con el que se retrata a sus protagonistas, buscando la intimidad y cercanía desde un punto de vista audiovisual convencional pero impecable.

 Una realización digna de mención encuadra los rostros, paisajes y testimonios con una poética propia y un montaje elaborado que concluyen en una estructura perfecta de guión dándonos a conocer no solo el conflicto político y social que viven estos  pobladores y pobladoras, sino  también su fuerte valentía, sus desafíos cotidianos y, por sobre todo, sus emociones. Emociones que despiertan preguntas internas movilizando tanto a espectadores como a pobladores del lugar, amplificando una voz que necesita llegar a oídos de quienes en lejanas tierras toman decisiones sobre las vidas de desconocidos.